La cancelación del que habría sido el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) en Texcoco no afecta la economía del país, aseguró el Dr. Óscar Aguilar Soto, Director de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (FACES) de la Universidad Autónoma de Sinaloa (UAS).

El investigador y director de la unidad académica en mención dio a conocer que, contrario a lo que se piensa, la construcción de esta obra significaba “una bomba de tiempo financiera que al final nos iba a costar muchísimo a todos” gracias a la falta de proyecciones reales que indicaran el costo-beneficio a futuro.

“Que nos indican a nosotros como grupos empresariales ganancias, pero también como gobierno nos significan pérdidas totales para toda la población, porque la mayor parte del costo inicial de la construcción del NAIM que rondaba los 59 mil 381 millones de pesos, serían financiados con deuda pública; una deuda pública que es sacada de fideicomisos y que finalmente no iban a ser recuperados”, expuso.  

En ese sentido expresó que la Tasa Interna de Retorno Social (TIRS) que determina la viabilidad de un proyecto arrojó un porcentaje menor al 10 por ciento de acuerdo con lo establecido en la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal.

“Se determinó a través de una diversidad de estudios que esta era inviable porque la ley establece que si la evaluación costo-beneficio de una obra pública revela una Tasa Interna de Retorno Social inferior al 10 por ciento, la obra es inviable y debe ser cancelada, eso dice la ley”, contó.

En conclusión, subrayó, Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México y los particulares Grupo ICA e Inbursa, pretendían construir un proyecto con errores serios desde su planeación financiera y que la deuda pasara a manos del contribuyente, es decir, los ciudadanos mexicanos.

“Por qué el enojo, pues porque les coartaron la posibilidad de hacer el negocio de sus vidas ya que solamente contaban con 197 mil millones de pesos para su construcción pero necesitaban 285 mil y de dónde iban a sacar lo demás, de deuda pública; iban a financiar una obra privada con dinero de los trabajadores, digamos de las afores y de otros rubros, donde la ganancia iba a ser para los grandes empresarios y que las pérdidas, si esto salía mal porque obviamente así sería, pasarían a manos del pueblo”, destacó.

Además, agregó, técnicamente se estaba construyendo sobre suelo lodoso lo que implicaría gastos de mantenimiento por encima de su costo total aun con las opiniones de expertos en ingeniería de suelos, arquitectura e inversión.

“Se demostró que se estaba hundiendo; el movimiento de los suelos estaba más que generando estabilidad, estaba estableciendo una tendencia que, en el muy corto plazo de aquí a cuatro o cinco años cuando estuviese terminado, recibir costos de mantenimiento superiores que también costarían dinero; iba a ser un barril sin fondo”, comentó.

Por otro lado, señaló que la relación peso-dólar sí se corresponde a la cancelación del NAIM ya que la mayor parte de los insumos para su construcción lo manejan empresas trasnacionales que ante la falta de certidumbre y seguridad de su inversión, generan movimientos bruscos en la Bolsa de Valores o en el ámbito comercial internacional provocando la caída de nuestra moneda; sin que esto afecte la economía.

Por último, el especialista plantea tomar en cuenta las opiniones serias de los expertos en la materia y no dejarse llevar por lo que se difunde en las redes sociales y en la televisión para evitar la desinformación de la población.

Fuente: Dirección de Comunicación Social UAS

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